Por iniciativa de Acuática y el EVENTO creado
por ella "Un cuento antes del fin del mundo" en Facebook,
publico hoy,
día 20 de diciembre de 2012,
a las 23:00 horas
un micro en 160 palabras antes
de que nuestro mundo termine.
Y si no acabara... podéis leer la reseña REC que
se publica mañana viernes a las 8:00 a.m.
;)
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Castillo de Naipes Cayendo Imagen tomada de Internet. |
Un fin del mundo. Uno de tantos
¡Es el fin del mundo!,
me dijo. Y le miré sorprendida por tal afirmación. No se refería al mundo
globalizado, sino al suyo propio. En cuestión de un
instante su mundo había girado trescientos sesenta grados y rotaba
enloquecido. Me explicó lo detalles y los pormenores, y
no entendí ni una sola palabra. ¿Cómo alguien podía creer que por
tales insignificancias su mundo se derrumbaba?
Escuché más
sorprendida aún. No daba crédito a los argumentos que exgrimía y
pensé en la locura de mundo en el que vivimos. El ser humano
construye castillos de naipes que se derrumban con un soplo. Su
castillo mostraba las cartas boca arriba pero se le clavaban las
espadas, una a una, como si hubiesen estado toda una vida esperando
para contratacar. Sopla, le dije. Puede que así, tu mundo se
equilibre y caigan copas sobre bastos, sin dañar los corazones.
Sopló fuerte y en ese momento nos cogimos de la mano y el mundo se terminó.
FIN
Uffff no voy a soplar, no voy a soplar...
ResponderEliminarBesos desde el aire
Madre mía Laura, éste es un tanto metafísico. Tengo que leerlo con más calma, que da que pensar...
ResponderEliminar¡Gracias por participar! :)
Yo no quiero que termine el mundo. Hoy seguimos aquí, y mañana también, ¡seguro!
ResponderEliminarUn beso grande, Laura.
Estoy con Acuática. Este no es un micro para leer a 10 minutos de la medianoche del fin del mundo. Espero que haya más días y me de tiempo a volver a paladearlo con más calma.
ResponderEliminarLo que está claro es que, efectivamente, tenemos una facilidad tremenda para montar castillos en el aire y convertirlos en mundos.
¡CADFDM leído!
Qué gracia, escribí dos micros y el que no he publicado también terminaba: cogidos de la mano... Me ha gustado eso de los castillos en el aire.
ResponderEliminarEsto ha sido todo un éxito, mañana más que como no se ha acabado el mundo, yo tengo que madrugar...
Besicos, amiga.
Nada, estos fines del mundo son principios de otros... te lo digo yo!!!
ResponderEliminarPrecioso
Un abrazo con la mano cogida por si se nos acaba otro o el de todos.
Me encanta lo de "uede que así, tu mundo se equilibre y caigan copas sobre bastos, sin dañar los corazones".
ResponderEliminarAunque me expliques los pormenores no entiendo una sola palabra, pero me gusta que me hagas dar un giro de trescientos sesenta grados buscando las pistas.
ResponderEliminarUn beso
Siempre nos quedará el comodín de la baraja.
ResponderEliminarUn abrazo para continuar
La vida tiene esos momentos en que se derrumban los castillos que construimos y otros, en que nos levantamos con todas las ganas de equilibrarlo. Menos mal que se agarraron de la mano para el giro final.
ResponderEliminarMe gusto mucho , Laura. Besos van!
Me encantó ese final, muy positivo; "Sin dañar los corazones"
ResponderEliminarUn abrazo Laura.
Luis
Está claro que si se acaba el mundo, yo también quiero estar cogido de la mano :D
ResponderEliminarBesos
Me gusta. Una buena reflexión, un buen final.
ResponderEliminarBesos, Laura.
Los mundos individuales siempre eclipsan al global. Hermoso.
ResponderEliminar¡Qué bueno! Es bien cierto que nos pasamos la vida buscando el equilibrio. Cuesta arriba y cuesta abajo.
ResponderEliminarSi el final nos ha de pillar cogidos de la mano. Bienvenido sea.
Un abrazo Laura.
¿Y si la vida en este mundo no fuese más que un juego? ¿Un castillo de naipes que tarde o temprano acabará cayendo? Si así fuese solo cabría una forma de vivir: disfrutando mientras dure.
ResponderEliminarUn beso, Laura.
Ya lo he dicho por ahí, la mejor manera de acabar y empezar es abrazados, o de la mano.
ResponderEliminarBesos
Como seguramente nuestras vidas acaban siendo construidas por cartas de un mazo de baraja que no controlamos, tal vez todos hacemos castillos en el aire.
ResponderEliminarMe ha gustado una barbaridad este texto. Muchas gracias por compartirlo.
Un fuerte abrazo y felices fiestas.
Lo acabo de leer, cuando ya ha pasado todo (o mejor dicho, cuando no ha pasado nada...) y me ha parecido un relato precioso, Laura. Juegas poéticamente con el campo semántico de los juegos de naipes para demostrar la futilidad del mundo aparente. La frase final, antológica. Me ha encantado hasta el título, de gran originalidad.
ResponderEliminarEnhorabuena, Laura, y que sigas escribiendo cosas así.
Un abrazo y felices fiestas.
Ricardo
Que lindo. Un fin del mundo rebajado y barajado. Con una última frase que reconforta, al menos si tiene una mano que apretar...
ResponderEliminarUn abrazo, Laura.
Buen final, Laura, para ese fin del mundo, de su mundo. Buena participación la tuya.
ResponderEliminarBesitos
Que caigan copas sobre bastos sin dañar los corazones. Me encanta!
ResponderEliminarsaludillos navideños